Luego de un anticipo proporcionado por una autoridad del sector, el Presidente ha despejado las pocas dudas que quedaban no sobre la puesta en marcha, dentro de pocos meses, de un sistema único de salud, gratuito y universal, sino en torno al presupuesto para implementarlo.
Durante largos meses y quizá años, la sombra de recurrir a los aportes laborales de los trabajadores activos y los jubilados —que son quienes sustentan a la Caja Nacional de Salud y otras Cajas sectoriales con los descuentos que retienen estos entes gestores sobre salarios y rentas— oscureció el proyecto, ahondando la susceptibilidad de que la participación tendía a ser mínima o nula.
El Jefe de Estado ha eliminado de raíz las suspicacias y ha recalcado que la ejecución del seguro universal no incluirá el uso de fondos de los trabajadores.
De manera que el nuevo sistema será una realidad con recursos del Tesoro General de la Nación, lo que complace a la Central Obrera Boliviana en representación de los asalariados del país, consultada igual que la Conalcam.
Sólo queda esperar que la iniciativa, denominada Sistema Único de Salud, Universal y Gratuito, cubra efectivamente las prestaciones que aguarda más de la mitad de los bolivianos, actualmente excluidos de un beneficio de esta naturaleza.
Así, las y los bolivianos entre 5 y 59 años de edad pasarán a engrosar las listas de los que ya perciben bonos sociales y otras rentas adicionales generadas durante los 12 años del Proceso de Cambio.
Aunque se tienen estimaciones no precisas del costo del servicio, será adecuado que el gasto en salud se eleve del 4,7% actual al 6% del Producto Interno Bruto, por lo menos, lo que significará que los recursos de la nacionalización en sus diversas facetas están siendo realmente redistribuidos con eficiencia.
Que opino al respecto
Se hará realidad y como favorecerá a la mayoría de la población Boliviana
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